En la última comida en Chez Gargamel surgieron voces críticas sobre la reciente línea editorial de esta publicación.
Quizás, algunos miembros de nuestra comunidad echan de menos como esta redacción ha seguido con atención en otras ocasiones el TFP (Top Fashion Paluso) , o las andanzas del FLIP-e (Frente de Liberación Internacional Paluso) o incluso la labor de investigación que nuestro equipo de becarios ha hecho para destapar los tejemanejes de la oligarquía palusa.
No voy a negar que todos ellos, han sido momentos gloriosos de esta redacción, pero esos momentos no hubieran sido posibles sin la existencia de personajes determinantes de la historia palusa.
Porque yo me pregunto de dónde vamos a sacar un ranking tan memorable como el TRDF (Top Ranking de Dobles Faltas) o el TRDC (Top Ranking de Derrotas Consecutivas) si nuestro querido Álvaro Iglesias ya no aparece por las pistas.
Cómo vamos a escribir sobre las tendencias en la vestimenta en las pistas sin la inspiración sureña de Manel y sus “polos voladores”.
Qué hubiera sido del FLIP-e sin el soporte de uno de los hijos predilectos de la familia palusa como es Fernando Polo.
Dónde investigar, si el jefe de los servicios secretos del apparatchik paluso, Jorge Salazar, se ha retirado a una dacha en Odesa, y se dedica a ensamblar muñecas rusas mientras contempla como se mecen los barcos a orillas del Mar Negro.
Paluso ha crecido. Paluso ya no es el adolescente inconsciente de hace un tiempo. Que hace locuras sin pensar en las consecuencias. Que vive cada momento como si fuera el último de la vida, o quizás simplemente el primero.
¿Se ha hecho adulto?
Hace unos días leí un artículo en el periódico de Manuel, en el que el autor del mismo se preguntaba sobre lo que es ser adulto.
Los adultos no leen libros de aventuras, ni se emocionan con música que sólo tiene una guitarra mal afinada.
Los adultos piensan. Piensan mucho. Todo el rato. En la hipoteca. En su jefe. En el gobierno. En que todas las mujeres son iguales. En que todos los hombres son iguales. En el coche que no tienen. En la joya que no tienen. En la pala que no tienen. En el colegio de sus hijos. En los compañeros de colegio de sus hijos. En los padres de los compañeros de colegio de sus hijos. En su pelo.
Los adultos no tienen tiempo para otra cosa que no sea pensar. No tienen tiempo para perderlo mirando las estrellas por la noche.
Les encanta viajar. Sobre todo viajar en grupo con otro montón de adultos que van a lugares con nombre idílicos. New York, Caribe, Istambul, Baqueira, Vail. Pero sobre todo lo que realmente les gusta es contarlo cuando vuelven a la oficina.
Antes, cuando los adultos eran adultos de verdad, adultos con pedigrí, es decir cuando cruzaban la barrera de los cuarenta, solían beber y fumar compulsivamente con sus amigos o amigas también adultos y olvidar cómo eran cuando no eran adultos. Ahora, hacen lo mismo, olvidar, pero a cambio se dedican a hacer deporte compulsivamente en un intento esquizofrénico de ser cada vez menos adultos por fuera y más adultos por dentro
Se llaman a sí mismos “adultos” y consideran que todos aquellos que no están como ellos, desilusionados, angustiados por esa prometedora carrera que no acaba de llegar, preocupados por todo lo que no son o no tienen, no son adultos, sino “idiotas infantiles”. Hasta le han puesto un nombre a su “enfermedad”, complejo de Peter Pan.
No sé.
¿Se está haciendo adulto Paluso?
PD: Lo que distingue a un adulto no es lo que otros piensen que es ser adulto. Al fin y al cabo cada uno vive su vida como quiere. Sólo tiene una, o al menos nadie ha conseguido demostrar nada más, y puede y debe hacer lo que quiera con ella.
Puede que como decía el autor del artículo, lo que distingue a un adulto es “su capacidad para responsabilizarse de sus actos, la de sacrificarse por otro y la de enamorarse”.
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1 comentario:
Paluso tiene un punto de ecosfera.
Tiene vida propia, cuesta entrar, cuesta salir, se autoalimenta, autoregenera ...
Sus especímenes no son quisquillas, pero algunos estarían dispuestos a comerse a otros si los vieran flaquear.
Entre los especímenes que nadan en la ecosfera y corretan por las pistas, ciertamente hay personajes muy especiales, que le dan mucha vidilla.
Cada uno a su manera, pero cada le pone una salsa a la ensalada palusa.
Ultimamente echamos de menos a algunos de ellos (los Pitt Skywalker, La Musa, la rubia Colombas, el sevillano Manel, el díscolo socio de la firma SCG, ...). Afortunadamente otros hijos pródigos están iniciando su retorno y otros anuncian su prona reaparición.
Celebro especialmente la vuelta de un crack. El espectáculo fuera y dentro de la pista. Amigo Fernando Polo, bienvenido a casa de nuevo.
Rafa
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