Yo siempre he sido paluso, fiel a los principios y orígenes del movimiento. Reconozco que alguna vez fui palmito, pero fue algo pasajero, producto de la primavera y de los desajustes que la jornada continua provoca en el ser humano.
Este viernes he sido por primera vez pavita. Dios!! Qué nivel!! Uno está acostumbrado a esos lunes llenos de testosterona (exceptuando, claro, a Yolanda pero Yolanda is different , algún día hablaré de “la maldición de Yolanda” y su oscura conexión con el FLIP-E, Frente de Liberación Internacional de Paluso, Asamblea de España) y claro cuando me encontré con esa cantidad de estrógenos, uno se sintió cuanto menos, desconcertado.
Después de un maravilloso viaje turístico por La Piovera, La gran vía de Hortaleza y una visita al Hipercor, conseguí dar con Los Prunos. Porque, claro, Pavita es diferente en todo. Nada de esas antiguas instalaciones al lado de un parque decadente. No. Pistas de estrenos, vestuarios art decco y maravillosas funcionarias que les da igual que pagues o no si la pista está libre. Por no hablar de ese precio reducido del que disfrutan los pavitas….., pero esa es otra historia.
Llegué a mi pista. El día era soleado, la temperatura precisa, viento nulo. En fin, el clásico día para cagarla y no poder echar la culpa al buggie.
A mi lado está Mercedes, una rubia de mirada clara y sonrisa limpia. Enfrente tenía a Bruno, un tanque de 2x2 dispuesto a enviarnos bolas tipo Roddick, es decir que mejor no contestarlas o te quedas con un agujero en la raqueta. A su lado. oh!, no! No podía ser ¡ Una bella y elegante damisela , que no podía ser otra que la mujer del “jefe”. Mercedes y yo nos miramos ¿debíamos intentarlo o nuestra pervivencia como palusos estaría condenada si osábamos……?
El primer set discurrió según lo acordado. Permitimos que nuestra pareja se fuera con un 7-5 en el bolsillo. Algo discreto que no diera lugar a sospechas.
El segundo set siguió con la misma tónica 1-1, 2-2, 3-3. Pero de repente, vi un brillo extraño en los ojos de Mercedes. Se lanzó a la red a tumba abierta y pumba, toma, daca, nos puso con un 5-3 en el marcador. En ese momento el reloj marcaba las 15:35 y apareció un tipo superideal de la muerte con una corte de acólitos a su alrededor. Clase. Desalojen.
Y de allí nos fuimos, cual procesión en busca de la pista perdida. Y la encontramos. Mercedes y yo seguíamos imbuidos de un halo de orgullo e inconsciencia. 15-nada, 30-nada, 30-15. Stop. Pista ocupada y volvimos a ir en busca de la pista perdida. Allí estaba, la última, al pie de la obra, llena de cascotes. No importaba. Éramos palusos y había que acabar ese partido.
Según ascendíamos, recapacité.
Un match-ball.
Dudas.
¿Deberíamos?
Un par de obuses de Bruno-Roddick y otro par de boleas de Laly-Sharapova acabaron con nuestras dudas.
Ahora espero ansioso el paluso-report para saber hasta donde llega la caida libre en el ranking.
domingo, 28 de septiembre de 2008
Mi vida cambió un día de mayo en que una persona que resurgió del pasado, apareció en mi correo electrónico y me dijo: “Yo paluso, ¿tú palusas? “.
La verdad es que calificarle de persona es ser demasiado… simple. A ver sino cómo se explica ese despliegue de organización. ¿será un replicante venido de más allá de las puertas de Tanhaussen?
Sea como fuere, desde ese día los lunes ya no son ese infausto día en que vuelves a darte cuenta de lo asquerosamente indigente que eres teniendo que volver a enfrentarte con la cruda realidad de la vida. No! Desde ese día, el lunes es el Paluso-día!!! .
Los lunes ya no hay reuniones “importantes” (insoportables) más allá de las 12h (no sea que se alarguen). Ya no hay comidas de negocio (insoportables).
El domingo por la noche ya no estoy tirado en el sofá entreviendo la tele. No. Espero ansioso ese sms en mi móvil que me despertará del letargo y me recuerda las cinco cosas principales en la vida de un auténtico paluso: toalla, zapatillas, camiseta, pantalón y raqueta de padel.
Desde entonces tengo paluso-amigos, paluso-comidas, paluso-retos, paluso-derrotas (e incluso alguna paluso-victoria). Hay ya quien habla de la paluso way of life.
La verdad es que calificarle de persona es ser demasiado… simple. A ver sino cómo se explica ese despliegue de organización. ¿será un replicante venido de más allá de las puertas de Tanhaussen?
Sea como fuere, desde ese día los lunes ya no son ese infausto día en que vuelves a darte cuenta de lo asquerosamente indigente que eres teniendo que volver a enfrentarte con la cruda realidad de la vida. No! Desde ese día, el lunes es el Paluso-día!!! .
Los lunes ya no hay reuniones “importantes” (insoportables) más allá de las 12h (no sea que se alarguen). Ya no hay comidas de negocio (insoportables).
El domingo por la noche ya no estoy tirado en el sofá entreviendo la tele. No. Espero ansioso ese sms en mi móvil que me despertará del letargo y me recuerda las cinco cosas principales en la vida de un auténtico paluso: toalla, zapatillas, camiseta, pantalón y raqueta de padel.
Desde entonces tengo paluso-amigos, paluso-comidas, paluso-retos, paluso-derrotas (e incluso alguna paluso-victoria). Hay ya quien habla de la paluso way of life.
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