jueves, 31 de marzo de 2011

Paluso y Libertyad

No pudo ser. Por un instante los 57 jugadores Liberty del circuito acariciaron la idea de la vuelta del Mesías.

Desde aquel lejano Julio de 2009, en que nuestro querido Zeus Cerrolaza cedió su trono al nuevo Dios del Olimpo Paluso, Júpiter Peláez, ningún Liberty (ni, todo hay que decirlo, ningún NO Liberty tampoco) había estado tan cerca de alcanzar el Parnaso soñado para un auténtico jugador “local”.

Parece ser que entre los componentes del partido nacionalista Liberty existe un sentimiento de desarraigo ante la masiva llegada de inmigrantes en las últimas temporadas que poco a poco han ido copando los principales ministerios, la banca y los medios de comunicación, quedándoles únicamente el reducto de la representación monárquica.

En el último número de la revista “Paluso y Libertyad”, el ideólogo del partido, que se esconde tras el pseudónimo “Adolf”, ponía como objetivo primordial la recuperación del liderato peludo por parte de un jugador “nacional”.

¿Y qué orgullo más grande que esta “reconquista” sea protagonizada por el mayor exponente de la nobleza Libetyniana?

(Claro, que según otras fuentes, parece que el interés de muchos de los jugadores Liberty se basa más en un movimiento interno que pretende beneficiarse del estado de felicidad que produciría la consecución del liderato por parte de aquél que rige parte de sus destinos……………)

Sea como fuere, no pudo ser.

Según testigos del titánico partido, la lucha fue a muerte y sin cuartel. Después de perder el primer set por un 3-6, Quique y Jacobo lograron nivelar el partido ganando el segundo set y se pusieron por delante en el tercer set con un 4-3 y el saque a su favor…., pero Júpiter es mucho Júpiter si además va acompañado de Víctor, y acabaron imponiéndose por un 4-6.

Parece que la raza aria deberá seguir esperando la llegada del Mesías.

Por otra parte no podemos dejar de comentar los últimos movimientos acaecidos en el circuito

Los últimos tiempos han sido tiempos de cierta estabilidad, diríamos que de hasta cierto tedio. Los nobles ganan, los simeros pierden, la vestimenta se vuelve cool y se homogeniza y hasta parecía que la oligarquía abandonaba sus habituales maniobras para disfrutar plácidamente en sus mansiones palaciegas de esta época tranquila.

Sin embargo, curiosamente, esta tranquilidad ha provocado el derrumbe de nuestro monarca en la clasificación….. y esto no podía continuar.

La última moda palusa es lo que algunos han calificado como “la carnaza” y el “emboscado”.

Después de un tiempo en que estaba suspendida la admisión de nuevos jugadores, en el último mes se han incorporado hasta 7 nuevos integrantes de la comunidad palusa a los que desde esta tribuna damos la bienvenida.

Saludamos a Luis , Victor, Rocío, Laura, Sergio, Jesús y Mariano y les deseamos que disfruten y se sientan parte de esta gran familia. (aprovechamos para recordarles que también serán bienvenidos en el grupo “Paluso” de Facebook)

El común denominador de todos ellos, es que han sido calificados por la sección de admisiones palusa, en los niveles básicos.

Según la R.A.E., emboscar significa: “Poner encubierta una partida de gente para una operación militar”

Los rumores en los mentideros palusos han crecido sobre la correcta ubicación de algunos jugadores.

Seguiremos informando………………………

viernes, 11 de marzo de 2011

Adultos

En la última comida en Chez Gargamel surgieron voces críticas sobre la reciente línea editorial de esta publicación.

Quizás, algunos miembros de nuestra comunidad echan de menos como esta redacción ha seguido con atención en otras ocasiones el TFP (Top Fashion Paluso) , o las andanzas del FLIP-e (Frente de Liberación Internacional Paluso) o incluso la labor de investigación que nuestro equipo de becarios ha hecho para destapar los tejemanejes de la oligarquía palusa.

No voy a negar que todos ellos, han sido momentos gloriosos de esta redacción, pero esos momentos no hubieran sido posibles sin la existencia de personajes determinantes de la historia palusa.

Porque yo me pregunto de dónde vamos a sacar un ranking tan memorable como el TRDF (Top Ranking de Dobles Faltas) o el TRDC (Top Ranking de Derrotas Consecutivas) si nuestro querido Álvaro Iglesias ya no aparece por las pistas.
Cómo vamos a escribir sobre las tendencias en la vestimenta en las pistas sin la inspiración sureña de Manel y sus “polos voladores”.
Qué hubiera sido del FLIP-e sin el soporte de uno de los hijos predilectos de la familia palusa como es Fernando Polo.
Dónde investigar, si el jefe de los servicios secretos del apparatchik paluso, Jorge Salazar, se ha retirado a una dacha en Odesa, y se dedica a ensamblar muñecas rusas mientras contempla como se mecen los barcos a orillas del Mar Negro.

Paluso ha crecido. Paluso ya no es el adolescente inconsciente de hace un tiempo. Que hace locuras sin pensar en las consecuencias. Que vive cada momento como si fuera el último de la vida, o quizás simplemente el primero.

¿Se ha hecho adulto?

Hace unos días leí un artículo en el periódico de Manuel, en el que el autor del mismo se preguntaba sobre lo que es ser adulto.

Los adultos no leen libros de aventuras, ni se emocionan con música que sólo tiene una guitarra mal afinada.

Los adultos piensan. Piensan mucho. Todo el rato. En la hipoteca. En su jefe. En el gobierno. En que todas las mujeres son iguales. En que todos los hombres son iguales. En el coche que no tienen. En la joya que no tienen. En la pala que no tienen. En el colegio de sus hijos. En los compañeros de colegio de sus hijos. En los padres de los compañeros de colegio de sus hijos. En su pelo.

Los adultos no tienen tiempo para otra cosa que no sea pensar. No tienen tiempo para perderlo mirando las estrellas por la noche.

Les encanta viajar. Sobre todo viajar en grupo con otro montón de adultos que van a lugares con nombre idílicos. New York, Caribe, Istambul, Baqueira, Vail. Pero sobre todo lo que realmente les gusta es contarlo cuando vuelven a la oficina.

Antes, cuando los adultos eran adultos de verdad, adultos con pedigrí, es decir cuando cruzaban la barrera de los cuarenta, solían beber y fumar compulsivamente con sus amigos o amigas también adultos y olvidar cómo eran cuando no eran adultos. Ahora, hacen lo mismo, olvidar, pero a cambio se dedican a hacer deporte compulsivamente en un intento esquizofrénico de ser cada vez menos adultos por fuera y más adultos por dentro

Se llaman a sí mismos “adultos” y consideran que todos aquellos que no están como ellos, desilusionados, angustiados por esa prometedora carrera que no acaba de llegar, preocupados por todo lo que no son o no tienen, no son adultos, sino “idiotas infantiles”. Hasta le han puesto un nombre a su “enfermedad”, complejo de Peter Pan.

No sé.

¿Se está haciendo adulto Paluso?

PD: Lo que distingue a un adulto no es lo que otros piensen que es ser adulto. Al fin y al cabo cada uno vive su vida como quiere. Sólo tiene una, o al menos nadie ha conseguido demostrar nada más, y puede y debe hacer lo que quiera con ella.
Puede que como decía el autor del artículo, lo que distingue a un adulto es “su capacidad para responsabilizarse de sus actos, la de sacrificarse por otro y la de enamorarse”.

viernes, 4 de marzo de 2011

Borges

Como buen aprendiz de escritor soy un apasionado de la lectura. Podría decir que prácticamente devoro libros.

Como todos, tengo mis autores preferidos, pero de vez en cuando me “castigo” leyendo a algún famoso e ilustre escritor que la experiencia me demuestra que no siempre tiene por que ser “digerible”.
Lo hago, no porque tenga especiales inclinaciones sadomasoquistas, sino porque creo que la única manera de poder opinar de las cosas, es conociéndolas. Y aunque he tenido gratas y sorprendentes experiencias como cuando leí “La saga/fuga de JB” de Torrente Ballester (aparte de sus 500 páginas, tenéis que reconocerme que el titulo ya asustaba), aún recuerdo cuando me obligué a leer “Mas allá del Bien y del Mal” de Nietzsche. Reconozco que tuve tomarme unos cuantos valiums para poder soportarlo.

A pesar de su gloria y de sus laureles, Borges nunca ha sido uno de mis escritores favoritos. Es más, con permiso de los pives de Tucumán y Córdoba, siempre me ha parecido un poco petardo.

Hace unos días llegó a mis manos un antiguo y breve cuento de Borges titulado: Los Cuatro Ciclos.
Básicamente y como homenaje a la tradición clásica griega, Borges plantea que sólo hay cuatro únicas historias en la Historia de la Literatura y que todas las demás historias contadas posteriormente, son únicamente variaciones de éstas.

Según él, tenemos La Iliada que es la historia de la conquista de una ciudad, La Odisea que es la historia de la vuelta, del regreso después de la batalla, Los Argonautas, que es la historia de un anhelo, de una búsqueda condenada desde el comienzo al fracaso, el Vellocino de Oro o el Santo Grial y por último está la muerde un dios, Odín o Cristo a mano de los romanos.

“Cuatro son las historias. Durante el tiempo que nos queda seguiremos narrándolas, transformadas”

De todas ellas, La Iliada, es mí preferida.

Yo, con todos mis respetos para el argentino, no creo que se trate de una conquista, ni siquiera creo que se trate de una historia de amor entre Helena de Troya y Paris o al menos no sólo.

Para mí La Iliada muestra lo mejor y lo peor de las personas cuando se encuentran ante un suceso extraordinario. Tan extraordinario como era la conquista de una ciudad que pasaría a ser la mayor conquista jamás contada.

Podríamos pensar que en nuestra tranquila y apacible vida actual ya no tenemos sucesos extraordinarios, pero las mañanas de cada Lunes o cada Viernes, mientras unos cuantos aqueos preparan sus naves, otros cuantos troyanos preparan las murallas de su Troya querida para la batalla que horas mas tarde se producirá.

Podríamos pensar que quedan muy lejos las aguas del mar Egeo y que nada tienen que ver con el polvoriento tartán de las pistas de Los Prunos.

Pero quizás si nos fijamos bien, y escudriñamos entre las huestes que cada semana se dirigen a la batalla, quizás, sólo quizás, podremos descubrir a algún Aquiles buscando la gloria por encima de la victoria. O al noble Príamo, rey de Troya, defendiendo a su ciudad y a su pueblo. A la bella Helena, siempre orgullosa y desafiante al destino. O al atormentado Paris, que lo tiene todo y lo pierde todo, reto tras reto. Incluso si nos fijamos bien también veremos al pillo Ulises, capaz de ver siempre una oportunidad donde otros solo ven problemas y a la fiel Andrómaca, esposa de Héctor, símbolo del amor filial y conyugal frente a la crueldad de la guerra.

A lo largo de La Iliada, se suceden pequeñas historias que van mostrando cómo son los personajes realmente.

Agamenón, rey de Micenas y líder de la coalición griega que quiere doblegar Troya, es el Bush de la época. Necesita controlar el paso de Los Dardanelos y así controlar el comercio que lo atraviesa hacia el Bósforo y el Mar Negro. Para ello se inventa sus propias “armas de destrucción masiva” en la figura de Helena de Troya, excusa perfecta para desencadenar la toma de Troya.

Agamenón es inteligente y ambicioso y no puede soportar la gloria y popularidad de Aquiles, ni que su hermano Menelao se haya casado con la bella Helena.

Agamenón está dispuesto a ganar la guerra al precio que sea. Bien sea usando a Briseida la sacerdotisa de Apolo o engañando a los troyanos con un gran caballo de juguete.

Agamenón representa la ambición por encima de la gloria. Es la antítesis de Aquiles.

En nuestras particulares guerras de Troya de cada Lunes o Viernes tenemos cada semana la oportunidad de elegir quién queremos ser.

En las últimas semanas algunas disputas sobre las reglas o el orden de los partidos se han sucedido.

Qué es más importante, la victoria o la gloria?
 
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