Las espadas están en alto.
Hoy, 23 de Octubre del año de nuestro señor de 2008, después de varios días de ansiosa espera, he recibido la notificación de la resolución de la comisión técnica de Paluso Advisory Board.
Por primera vez en la historia de Paluso, va a repetirse un partido al no haberse podido dirimir el ganador del mismo.
Para todos aquellos que no leen los correos que nuestro adalid envía, ni mucho menos consiguen descifrar los jeroglíficos del Paluso Report, pero son fieles seguidores de esta humilde bitácora, voy a intentar explicar lo sucedido el último lunes.
A un lado estaba Cesar, un viejo conocido de días nevados y largas noches en los garitos del valle de Aran, acompañado del tercero de los Fernández, que todavía tenía grabado en el hipocampo un famoso partido dos contra uno de la pasada temporada, que le costó varias sesiones de coaching intensivo en un conocido despacho de asesores.
A mi lado, Juan Alberto, un recién llegado a la escena palusa,
El partido fue una lucha a cara de perro.
Los endiablados saques de Cesar sólo eran superados por su querencia a las dobles faltas.
Las pelotas ajustadas a la esquina de Juan Alberto eran compensadas con los líos que se hacía con su raqueta, su mano, su brazo y parte de su pierna, aunque eso sí con mucho estilo.
La potencia del brazo de Álvaro igualaba su querencia a la pared del fondo.
Y qué decir de esas boleas que me tragaba sin darme tiempo a pestañear.
El caso es que a ese ritmo discurrió el primer set (6-4) y el segundo (4-6).
Nos encontrábamos frente a la terrible paradoja de Paluso. La temida regla de “la remontada” también conocida como “la p… remontada”.
Eran las 15:15 y a pesar de que en busca de su particular venganza, Álvaro hizo un sutil intento de dejar el tema zanjado, decidimos hacer gala del lema de un buen paluso ¡Fuerza y Honor!
Y así nos lanzamos en busca de la victoria en el tercer set.
Álvaro, la mirada fija, Cesar, ajustándose la botella de oxígeno, Juan Alberto, con la camiseta chorreando y preocupado por la incidencia de este suceso en su clasificación en el TFP y yo, maldiciendo por no haber traído la famosa Paluso Nevera.
Cuando las cosas pintaban mas que mal para nosotros (3-1), Álvaro nos sorprendió con la repentina noticia de que debía abandonarnos porque su perro tenía peluquería. ¿casualidad? ¿premeditación? ¿alevosía? ¿nocturnidad?. Nos concedía 5 escasos minutos.
Juan Alberto y yo nos miramos. ¡Fuerza y Honor!
En esos escasos 5 minutos les endosamos 2 hirientes juegos. 3-3.
Habíamos roto la infalibilidad de las reglas Paluso. Habíamos abierto un agujero negro de imprevisibles consecuencias………..
Hoy Gran Hermano ha hablado.
Hoy por vez primera vez va a repetirse un partido.
Doble o Nada.
La nueva regla.
Lunes 27. 14:30. Nos veremos las caras.
Anda, Rafa, por fa ¿puedo ponerle el nombre a la nueva regla? :-)
viernes, 24 de octubre de 2008
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1 comentario:
algunos ya no saben que hacer para llamar la atencion y crear debates interminables frente a la maquina del cafe....
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