Hace unos meses, estaba una tarde en la redacción mostrándoles a mis becarias, Ioanova y Marleni los secretos de una buena exclusiva, cuando recibí una llamada del consejero delegado de Paluso News.
El CEO, cuyo nombre por motivos de seguridad, voy a continuar dejando en el anonimato, me hizo un encargo. Debía investigar un fenómeno que se daba en el submundo paluso y cuyo nombre en clave era “la nevera”.
No me dijo más. Debía bajar hasta la fosa e investigar.
Así que me puse manos a la obra. Pero no es fácil. No es fácil perder. No es fácil soportar las miradas incrédulas de Felipe, la sonrisita de Mariano y el descojone de Mafalda. Pero uno se debe a su profesión. Un R1 por aquí. Un R2 por allá y poco a poco me fui hundiendo en la clasificación.
Mi esfuerzo parecía en balde. Nadie sabía nada del tema.
Un viernes tras unas cervezas en chez Gargamel, de repente, una relevante componente de la secta de la Pala-Vera, pronunció la palabra clave. Ese día no quiso hablar más, pero por fin estaba en la pista. Sólo añadió que debía continua descendiendo si quería averiguar más.
Seguí descendiendo. Nadie parecía saber nada de congeladores, refrigeradores, frigoríficos o neveras.
Un día caminando al borde del precipicio de la fosa, me encontré con un hombre del desierto. Los hombres del desierto son personajes por lo general risueños. Ese día estaba con la mirada fija en la sima que se habría a sus pies. Le pregunté qué le ocurría. “Bemoles” – me contestó. Yo le miré con cara de pez, sin saber a qué se refería. A pesar de que me iba acostumbrando a los “extraños” comportamientos de los habitantes del submundo paluso, no dejaba de sorprenderme día tras día.
“Bemoles” – me repitió. Después me miró fijamente y me dijo “La alopecia convierte a los palusos en gremlins”. Mi cabeza trabajaba a toda velocidad intentando averiguar la relación entre la tonalidad de Mi bemol mayor con los pequeños seres que se convertían en monstruitos al contacto con el agua.
“Bemoles, lo que faltan son bemoles”. “Ah conio!!” – contesté yo.
Después habló y habló. No hay piedad en las profundidades. Todo vale por un cabello. Me habló de un reto. De parejas de hecho y de derecho que no aceptan retos por ¿miedo?¿duda?¿bemoles?.
Cuando ya estaba acabando, le pregunté si había oído hablar de la nevera. Me miró y me dijo, “sígueme”.
Nos acercamos a una pista. Se disputaba un partido. Todos componentes de los estratos inferiores.
Me dijo que me fijara en uno de los jugadores.
Al principio todo me pareció normal, pero prestando más atención me di cuenta de que este jugador llevaba una sudadera a pesar que la temperatura era bastante alta. Su cara estaba impertérrita. El brillo de una capa de escarcha cubría su pala y la mano que la sujetaba.
A pesar de llevar varios minutos observando el partido, este jugador no había cambiado de posición ni un solo milímetro. Sólo un leve movimiento de ojos denotaba que no había fenecido. Si hubieran puesto una estatua no hubiéramos notado la diferencia.
Pero lo más curioso es que a pesar de no haber hecho ni un solo movimiento en todo ese tiempo, no había perdido ni un solo punto….. porque no había recibido ni una sola bola en su parte del campo.
El hombre del desierto me miró. “¿Entiendes ahora?”
La vida en la fosa es dura.
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7 comentarios:
Felicidades blogger-man. Magnifico trabajo de investigacion palusera.
!Ale! ya puedes volver a las "oficinas".
P.B.
Siempre he pensado, o querido creer que había una diferencia entre Paluso y el resto de ligas, rankings, torneos o como lo llamen en cada sitio.
Hay al menos tres diferencias.
En el Paluso de los lunes, la diferencia está en el sol. La semana empieza con otro color. Se hace más corta.
En el Pavita caso de los viernes, la diferencia está en empezar con buen pie el fin de semana. Se hace más largo. Lo empiezas con los deberes de hacer deporte hechos. Con la cervecita en el cuerpo para afrontar los deberes de la tarde de otra manera.
En el Palmito de los miércoles tórridos de verano, la sensación de no rendirse ante nada: no hay calor y no hay pereza. Duchita refrescante y rematar en la ofi si hace falta los deberes pendientes de la joranada reducida o a casa a disfrutar de la tarde de verano.
Pero hay una cuarta diferencia que debería estar por encima de los demás: En Paluso solo puede jugar gente sana.
Gente sana significa muchas cosas, pero en mi forma de ver las cosas del Paluso, significa que por encima de todo somos amigos.
Eso entre cosas debe significar que te alegras si has jugado bien aunque pierdas. Que te alegras si tus amigos han jugado mejor y te han ganado. Que te alegras si contribuyes a que disfrute y aprenda el flojo que te ha tocado hoy de pareja o rival.
En lo deportivo significa que tienes la cortesía de no tirarle la bola al que se ha resbalado y caido al suelo para ganar ese punto. Significa restarle importancia al que ha rozado la red y para el punto porque así lo dice el reglamento. Significa no cuestionar si en el saque la bola ha botado un centímetro por encima de la cintura, ni decirle al rival que ha botado dos palmos por encima. Significa proponer en cada bola dudosa que se repita el punto. Significa todo lo que no hace falta que escriba a gente de más de 40 palos que saben perfectamente de lo que estamos hablando.
A todos nos gusta ganar. Pues claro. A nadie nos gusta la calvicie ni la alopecia prematura. Pues claro. A nadie le gusta que le cuestionen su deportividad o si miente dando por malo un punto que es bueno. Pues claro.
Hacer la nevera a un rival, es una estrategia. Te permite ganar un partido abusando de tirarle bolas siempre al más débil de la pareja de enfrente. Pero no es una estrategia meritoria. No hace falta ser muy listo para usarla. Es bastante descortés cuando el de enfrente es un amigo. Puedes ganarle el partido, pero sin necesidad de aburrir al otro, ni despreciar al débil haciéndole sentirlo. En cada partido que no te feliciten por tu victoria al terminar, mala cosa.
Hay gente que ha dejado de jugar en Paluso tras venir varias semanas a jugar desde muchos km de distancia y encontrarse con un cartel de "Liebherr" o "Bosch" en su camiseta y darse cuenta que no era un patrocinador de Paluso, sino un cartel de inocente que significa, "hijo mío, hoy no rascas bola y te vas a la ducha sin despeinarte". Resulta que esos jugadores que venían con todas las ganas del mundo del partidito y del rato de diversión, de buen rollo, de amiguetes, se van con la mala leche de haber perdido dos horas de su tiempo porque le ha tocado la desgracia de tener de rival alguno de los fabricantes de hielo del circuito Paluso, no por el hecho de haber perdido el partido.
Si además el jugador, es de la escuela "Brasas y chapas", que se permite estar la mitad del partido diciéndote como tienes que hacer las cosas, lo que te faltaba. Algunos lo hacemos con los que tenemos más confianza y ya está mal, pero hacerlo con alguien con quien no tengas especial confianza, suele tocar también los bemoles en la tonalidad de si bemol mayor que dice el blogero.
Corolario: Como decía el maestro Juan Tamariz, "esto es pa pasarlo bien". Generemos sol. Generemos calor, no frío. Mejor calvo que antideportivo. Mejor callado que plasta. Mejor ganarle la sonrisa al rival que los puntos. Paluso no es un ranking, ni un torneo, es solo Paluso (padel de los lunes al sol)
Nada que añadir a lo dicho por Rafa:AMÉN!!
Esta es la doctrina que todos deberíamos seguir y es el auténtico espíritu de Paluso.
GRACIAS RAFA,ERES GENIAL.Me ha emocinado tu texto y me encanta que transmitas tu sabiduría a los que la ignoran.Qué pena reducir el placer al resultado cuando lo más divertido está en el camino!!!.
MIL GRACIAS DE NUEVO RAFA POR ILUMINARNOS!!!
PD.Me estoy acordando de una canción de animadora que decía:
“Aunque gane,aunque pierda.....es una M....“.jajaja
MFR .Paluso 131....Qué se sepa!!!!!!
Muy bueno el post y muy bueno el comentario de Rafa.
Está bien que haya una razón de más, el pelo, para ganar un partido que ya de por sí el que lo juega quiere ganar, pero... si no nos divertimos no merece la pena jugar, por mucho que se gane (aunque alguno habrá que se divierta simplemente con ganar).
SCG
Genial!!!
Tengo que decir que acabo de entrar en el mundo Paluso y que por ahora, sólo he hecho dos cosas: perder y divertirme.
Yo sigo.........
En vez de nevera hace falta una jaula para atrapar las ratas del barco Paluso.¿En serio que tenemos manguis entre las filas? Me cuesta mucho creer eso. Cuidense Uds mucho.
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