Hoy he tenido una reunión en el colegio de mis enanos.
Charla sobre el ideario del colegio. Somos una familia educativa. La formación como personas por encima de la formación exclusivamente académica. En fin, nada que no sepamos y aunque mil veces repetido no deja de tener una validez e importancia vital y siempre conviene que alguien nos lo recuerde.
Entre las frases casi hechas que en esta clase de reuniones se repiten, ha habido una que se ha quedado grabada en mi cocorota. “Educación en la diversidad”.
Diversidad. Es una palabra que proviene de latín “divertere” que significa alejarse. Este verbo latino es también el origen de las palabra “divertirse” y también de la palabra “divorcio”. No sé si ésa es la razón por la que hay una diversidad de divorcios divertidos. Dios ¡ qué mala es la broma!.
El caso es que mientras la directora ha seguido desgranando las bondades y dificultades de la educación, mi cabeza no dejaba de pensar en la diversidad palusa.
Tenemos de todo.
Tenemos a Hilario Pino. Ese jugador que aparenta tener un pelo que realmente no tiene. Él sabe que no lo tiene. Los demás saben que no lo tiene. Pero aún así actúa como si lo tuviera. Consejos aquí, consejos allá….
También tenemos a Esteban González Pons. Esteban siempre sonríe, intenta no perder nunca la compostura. Parece que el tema capilar no le interesa y sin embargo si te fijas un poco, si observas con atención puedes comprobar cómo siempre presta atención disimuladamente a la melena ajena. Cómo no quita ojo a la pala nueva del prójimo. Cómo no puede evitar un ligero rictus ante los elogios a ése o aquél, por su juego o por su dedicación o por su simpatía o por su nuevo trabajo. Esteban, a pesar de su sonrisa, no puede soportar no ser Cospedal.
No podemos olvidar a las Ana Duato que pueblan paluso. No es la más guapa de la clase, ni tiene una mata de pelo deslumbrante. Pero cualquiera quiere jugar en la misma pista que ella simplemente porque cerca de ella, la vida es más fácil, más sencilla, más.
Qué sería de Paluso sin Eduardo Punset. Sin su sempiterna divulgación de la energía latente en los átomos del cabello como motor intrusivo en la exfoliación capilar… o algo así. Tiene melena, aunque es calvo. Su cabello es blanco aunque recio. Tiene años, pero el ímpetu de un niño.
Tenemos a Javier Sardá, a Gila, a Loquillo, a Marta Sánchez, a José Coronado … , pero al habitante de la diversidad palusa que no podemos olvidar es a Belén Esteban. Su cabello es una amalgama de injertos, pero lo luce sin complejos. La mitad de la jauría palusa la ama, la otra mitad no la soporta. Nunca pasa desapercibida….. ni quiere.
Sin embargo, lo peor es que parece que Paluso está superpoblándose de Bill Murray en “El día de la Marmota”. Una y otra vez la historia se repite. Dejar colgados los partidos una y otra vez. Confío en que Andy McDowell aparezca de una vez y convierta a los Bill Murray, antes de que nos quedemos sin película.
viernes, 17 de febrero de 2012
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4 comentarios:
Muy bueno el post Fernando. La verdad es que supongo que, hilando fino (no hilario pino), se podrían seguir identificando personajes metafóricos.
Lo cierto es que en Paluso hay diversidad. Casi cada uno es "de su padre y de su madre" y esto, quieras o no, se nota. El tema de investigación que me surge es el siguiente: ¿Es extrapolable el comportamiento y la calidad de las relaciones en paluso al resto de las facetas de la vida?. Dicho en cristiano: si te llevas bien o mal con alguien en paluso, ¿podemos inferir que te llevarás bien o mal con esa misma persona fuera de paluso?.
Bueno, lo pensaré desde mi larga convalecencia.
Un abrazo
Ardemos en deseos de alguna pista Porfirio
Dinos quienes son Gonzalez Pons y la Esteban, por la Virgen de la Macarena
Si quieres saber quienes son Pons y Esteban, tendrás que identificarte primero, no?
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