martes, 11 de octubre de 2011

La Crisis

La crisis.


Es como un mantra.

Que las bolas no entran, la crisis. Que el compañero no acompaña, la crisis. Que Gargamel no tiene ensalada mixta, la crisis. Que hace calor, la crisis. Que hace frío, la crisis. Que duele la espalda, la crisis.

La tenemos tan dentro que Mariano ya habla de consolidación fiscal alopécica, cuando se refiere a su inexorable caída de cabello.

Jesús ha decidido darle glamour a sus clásicos globos de altura y ahora habla de una estrategia “gloooobal”.

En fin, la crisis.

Tenemos un compañero paluso que últimamente coincide mucho conmigo en las pistas, que ante la crisis capilar que sufre, ha optado por una vieja estrategia del antiguo régimen,el lloro. El típico lamento nacionalista. Claro que se trata de un antiguo oligarca paluso venido a menos que no puede soportar que la crisis lo haya revuelto todo. Que se vea luchando por unos miserables puntos frente a quienes no hace mucho daba lecciones de juego.

Si Yolanda levantara la cabeza......

Si volviera aunque solo fuera un ratito, podría disfrutar por ejemplo de Salazar revolcándose en los lindes de los terribles lodos de las cloacas...

Puro espectáculo que nos proporciona la crisis.

La crisis siempre ofrecen oportunidades.

Es como la bolsa. Acciones que están sobrevaloradas y acciones que están infravaloradas. Es lo que pasa con Paluso. Jugadores sobrevalorados (es decir con una cantidad obscena de puntos que no se merece) y jugadores infravalorados (es decir con una cantidad infame de puntos que tampoco se merece).

Claro que esto siempre depende del inversor correspondiente y de su “visión” del mercado. Y ahí es donde se distingue al buen inversor del que no lo es. Hace unos días recordareis que salió un tipo por la BBC escandalizando a medio mundo hablando sobre de lo que realmente se trataba el tema. El tipo resultó al final ser un cantamañanas que sólo quería como dijo Andy Warhol sus cinco minutos de gloria. Sin embargo puso negro sobre blanco a lo que todo el mundo sabe y nadie quiere decir. No era una cuestión de crecimiento económico, ni de creación de valor, ni de optimización del mercados de valores , ni su p. madre.

Por supuesto la moral, la ética, los hombres y mujeres que trabajan o las abuelitas que no llegan a fin de mes, no tienen nada que ver.
Es una cuestión pura y simplemente de dinero, de pasta, de puntos, de pelo.

De oportunidades. Las aprovechas o no. Claro que primero hay que saber verlas.

Pero las crisis incentivan la imaginación de la gente.

Y como siempre hay dos tipos de personas.

Los que en tiempos de dificultad intentan hacer las cosas de otra manera, mejor. Los entrepeneur (emprendedores en cristiano). Los que miran siempre hacia adelante. Un saque diferente. Mas atención. Subir más a la red. Boleas más eficaces. Son los que hacen sus deberes o al menos lo intentan. Bobby puede ser un ejemplo.

Luego están los tiburones. Los listillos de la clase. Los que no es que vean oportunidades, es que las crean. Los griegos y los irlandeses los conocen bien. Son los que juegan con la deuda soberana. Son los trileros. Los que juegan con el miedo (y porque no decirlo, también con la avaricia) de la gente. Y juegan con las cartas marcadas. Esa bola que da en el borde y se canta mala. Esas interrupciones constantes del juego. La zapatilla desabrochada. Tengo una reunión, me tengo que ir. Me pica la nariz.........

En fin la crisis.

Yo estoy detrás de recapitalizar mi deuda capilar, pero no consigo convencer a Rafa para que inyecte fondos de cabello en mi maltrecha economía calva.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Magnifico y oportuno como siempre.

Anónimo dijo...

En fin compañero que me vas a contar de la crisis yo siempre en positivo
FDO:
Panoramix

Salazar Consulting SA dijo...

Estimado amigo bloguero, nuestro CEO aún se encuentra lejos de las cloacas (que no decimos que no termino en ellas con el nivel de juego que actualmente atesora)... menudos lindes amplios que tienen las cloacas :-p

P dijo...

P

 
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