Desde que soy un padre “intensivo”, mis ocasiones para ir al cine son mínimas.
Sé que me podría organizar mejor, pero la verdad es que siempre que tengo tiempo prefiero dedicar ese preciado bien a otras cosas.
Tampoco veo mucho la televisión, o mejor dicho no la presto demasiada atención. Quitando mi ya conocida debilidad por Bob Esponja y sus adláteres, que me han inculcado mis hijos, la mayor parte de los programas o me aburren o me resisto a tragarme media hora de publicidad en cada intermedio.
Sin embargo la semana pasada, “la
Una era “Los Lunes al Sol”. Su título no podéis negar que, sobre todo a un paluso de pro como yo, atraía y sugería un montón de sensaciones. Por supuesto que conocía el argumento de la peli y que éste no tenía nada que ver con nuestra particular secta pero a pesar de ello y de que Javier Bardem me cae como una patada en los …. quiero decir en las narices , la curiosidad me podía.
La otra era “Troya”. Tengo inclinación por
La verdad es que en general la película está repleta de inexactitudes o diferencias respecto a la leyenda o al menos respecto a la “historieta” que Homero cuenta en
El contraste más llamativo entre las dos películas, o entre las dos historias, más allá de la diferencia de tiempo o del despliegue de medios, es que en una de ellas, los personajes son perfectos. Quiero decir que en sus respectivos papeles, son perfectos. Los malos son malísimos y los buenos tan buenos que hasta sus defectos son encantadores.
Y digo yo ¿qué misterio tiene que la bella helena se largue con el agraciado Paris, dejando al malvado y horroroso Menelao ? ¿qué misterio tiene que los aqueos honren a Aquiles, fuerte, justo, inefable, de la misma manera que los troyanos lo hacen con el admirable y sublime Héctor?.
Lo extraño sería lo contrario.
Más enjundia tiene el seguir al lado de un parado de mediana edad, honrado pero taciturno, cordial pero vulgar.
A todos nos gusta pensar en uno u otro momento que nuestros mates son dignos del mismísimo Júpiter Peláez, pero la cruda realidad nos lleva a darnos cuenta de nuestras imperfecciones.
Las jornadas “hombre rico-hombre pobre”, también llamadas fruicidas son un ejercicio de humildad.
Habitualmente todos jugamos en un determinado nivel, en un determinado estrato de la sociedad palusa. Unos tiene preciosas vistas desde las alturas y otros luchan día a día en la oscuridad con las humedades de sus habitáculos subterráneos. En medio, una interminable escalera llena de peldaños que cuesta duramente escalar.
Durante una jornada y según el azar determina, unos tienen que descender unos cuantos pisos y otros son elevados en ascensor. Durante una jornada , unos pueden disfrutar de Aquiles al frente de sus mirmidones y otros deben sentir cómo se siente el trabajador despedido de un astillero.
Pero es también entonces cuando uno debe demostrar lo justo o lo injusto de su situación.
El “rico” tiene la obligación de asumir el mando del partido y tiene la oportunidad de elegir entre ser un combativo Ulises que saca lo mejor de cada uno para formar un equipo que lucha por la victoria o un indolente Paris que al tener que enfrentarse solo al reto, huye al amparo de sus dioses.
El “pobre” debe elegir entre sacar lo mejor de si mismo para acompañar al “héroe” que le ha tocado en gracia o resignarse a ser un espectador de la película.
En esta primera parte de la jornada fruicida, lo cierto es que todos los partidos acabaron en dos sets, con apabullantes R1 por contundentes 2-0.
No hubo dudas ni titubeos sobre qué parejas debían ganar los partidos.
No hubo dudas sobre quién eligió ser Ulises o ser Paris.
¿un lugar para la reflexión?

3 comentarios:
Espero que en esta ocasión me toque ser el pobre
Fdo: El hombre pócima
La verdad es que desde que llevo jugando Paluso no he tenido la oportunidad de probar una jornada de "Hombre Rico-Hombre pobre". Sin embargo, creo que debe ser una experiencia digna de análisis puesto que deben aflorar caracteres y comportamientos que, en situaciones normales, se encuentran escondidos. ¿Cómo se acepta una derrota cuando es el otro del equipo el que falla?,¿cómo plantear el partido para ganar sin que se note demasiado y así no quedar del todo mal ante la sociead palusa?. Interesante escenario para profundizar en el "inner game" de cada uno. A ver si, con un poco de suerte, puedo estar en el próximo. Un saludo.
Firmado: Coach (como mi pala)
En el partido del viernes me sonrió la suerte al màximo. El sistema fruicida me asignó a Lagartija Jacobo a mi lado, y frente al muro Soria y al del terrible revés Suber (tiene contactos fuera del circuito para aprender algunos golpes). Todos los jugadores de la pista me superaban con creces. Iba de culo. Todos los saques me parecian dificiles. Los restos, demasiado ràpidos. Los remates, demasiado fuertes. Las voleas, demasiado a mis pies.Me sentia mal, frustado, con sensación de incapacidad, de paquetón ...
Afortunadamente, el constante apoyo de mi maestro lizard, hizo que fuera coguendo confianza y que disfrutara màs del segundo set. Perdí los dos sets y el partido, pero aprendí una lección: hay que tratar de disfrutar y aprender en todos los partidos, al margen de lo buenos o malos de tu pareja y rivales. La tensión o desànimo solo sirve para jugar peor, y peor aun;n para no disfrutar.
En el partido del lunes, me tocó hacer de rico ... Pera esa fue otra historia, me sentí el pobre, afortunadamente arropado por el buen juego y sabios consejos del gran Alfredo, duque de Schiavelli, el flaco de Argentina, conquistador de las Españas.tampoco gané, pero si disfruté.
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