jueves, 28 de octubre de 2010

Retos

Desde que el homo sapiens está sobre la tierra, hay dos estímulos que han configurado su carácter y a veces hasta su historia.

Uno es su afán por el riesgo, por lo que algunos llaman superación y otros simplemente, irreflexión o ineptitud. La aventura como huida de la desagradable realidad.
El otro es su dimensión lúdica, que en cierto modo no deja de ser otra faceta del riesgo. Esa manía de apostar, de jugarse los cuartos con la esperanza de que la diosa fortuna nos ofrezca su mejor cara y nos permita conseguir por nada lo que no alcanzamos dándolo todo.

El crisol por antonomasia donde se aúnan ambos instintos es “el reto”.

El reto congrega nuestra pasión por vencer aquello que está por encima y que no debería, por demostrar al mundo que somos lo que no parece que somos. Tiene ese punto de bravuconería , de fanfarrón. Ese lugar donde ponemos en juego parte de nosotros con el afán de ser algo más, confiando en con nuestro esfuerzo y con la ayuda de la providencia alcancemos los laureles de la gloria.

Hay quien distingue dos tipos.

Uno, los retos de los que persiguen alcanzar una meta de una forma individual. Algo casi inalcanzable. Aunque a priori puedan parecer una lucha contra uno mismo , en el fondo son una lucha contra el resto de los mortales. Una lucha contra “otro” que puede conseguir el objetivo antes que uno mismo.


Tenemos a Hillary alcanzando la cima del Everest en 1953, a Lindbergh cruzando el Atlántico en avión por primera vez en el famoso “Spirit of St Louis” en 1928, al mismísimo Colon haciendo el mismo viaje en sentido inverso, en barco y casi 500 años antes o a la inefable Alaska/Fangoria consiguiendo ser la musa de la noche madrileña a pesar de sus 153cm de altura.


Dentro de este tipo de retos, y me temo que me estoy desviando de la intención inicial del post, hay uno que a mí, siempre me ha apasionado.
Lo más curioso es que se trata de un reto fallido.


Se trata del que protagonizó Ernest Shackleton intentando alcanzar el Polo Sur en 1914.
Cuando estaba organizando la expedición, Shackleton puso un anuncio en el Times para reclutar a la tripulación. Éste era el texto del anuncio "Men wanted for hazardous journey. Small wages. Bitter cold. Long months of complete darkness. Constant danger. Safe return doubtful. Honour and recognition in case of success.". Sin Comentarios. Eso es un reto y lo demás son tonterías.
Partieron de Inglaterra justo cuando comenzó la 1ª Guerra Mundial y después de atravesar todo el Océano Atlántico en el HMS Endurance, llegaron a las estribaciones del continente antártico para quedar atrapados por el hielo en la bahía de Vahsel, por un océano helado que ese año había adelantado su fusión.


Imaginar por un momento la situación.


El barco está atrapado y rodeado por una masa de hielo que va aumentando día a día su presión y que tarde o temprano lo destrozará. En medio de un desierto helado a miles de kilómetros de cualquier lugar mínimamente poblado y a ciento de kilómetros de siquiera tierra firme.


Shackleton había fracasado en su reto inicial, pero ante él aparecía lo que sería el mayor reto nunca antes jamás contado. Se trataba del reto de la supervivencia, de conseguir salvar a su tripulación y a él mismo en mitad del medio más hostil que existe sobre el planeta.
Consiguió llevar a su grupo a la Isla Elefante, en las Shetland, a través de bloques de hielo y con una superficie inestable y en constante movimiento. Allí dejó a 22 de sus hombres. Construyeron un bote de 6 metros de eslora con los restos de los botes salvavidas que habían llevado consigo provenientes del abandonado HMS Endurance y él mismo junto con otros cinco tripulantes se dispusieron a efectuar una travesía que probablemente no tenga rival en la historia de la navegación.
Se trataba de llegar a la isla Georgia del Sur donde había una base de balleneros.
La isla se encontraba a 1.300 km. Si, habéis leído bien, 1.300 kilómetros, en medio de un mar bravo con fuertes vientos y fuerte oleaje en algo parecido a una chalupa y con unos instrumentos básicos de navegación que se basaban en la observación y las estrellas como punto de referencia. Lamentablemente se les olvidó echar el GPS en la mochila.



En medio de ese mar no hay otra isla. Cualquier pequeña desviación de una fracción de grado en la dirección adecuada a seguir, supondría sobrepasar la isla de destino y acabar perdidos en mitad del océano.



Tras 16 días, increíblemente tomaron tierra.



Lamentablemente el viaje no había acabado. Habían desembarcado en el extremo opuesto de la isla de donde se encontraba la base ballenera. El “bote” se había dañado al tomar tierra y la única opción era atravesar la isla a pie. La isla, que en ese momento nunca había sido cartografiada, es una concatenación de cadenas montañosas y glaciares.



Aquí podéis ver una fotografía de la isla Georgia del Sur

Tras dos días, exhaustos, llegaron a su destino.



A los tres días, consiguió un barco ballenero para ir a rescatar a los compañeros que habían quedado en Isla Elefante. EL barco encontró una barrera de hielo impenetrable a 110km de su meta. Tuvieron que volver.


Shackleton no se dio por vencido. Se traslado a las Islas Malvinas para buscar otro barco que consiguió del gobierno de Uruguay. El gobierno británico estaba en guerra y se desentendió del asunto. Otra vez el hielo frustró el intento. Esta vez se trasladó a Chile desde donde partió con otro barco. Idéntico resultado. Por fin en su cuarto intento y tras cuatro meses desde su partida desde la isla Elefante, consiguió rescatar a su equipo.

Shackleton tenía un reto que su orgullo le impelía a alcanzar y que no consiguió realizar, pero a cambió demostró su capacidad para saber cual era el reto que realmente debía conseguir. Un reto que con toda certeza era mucho mas difícil e improbable de alcanzar que el inicial.

Demostró capacidad de adaptación, liderazgo para guiar un equipo en condiciones extremas y sobre todo compromiso para devolver sanos y salvos a ese puñado de valientes que habían contestado a su anuncio en el Times dos años antes.


Como podéis suponer esto no tiene que ver con los retos de Paluso, ni con mi intención inicial, pero me ha salido así. Espero que lo hayáis disfrutado… o no.

El próximo día , más.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No puede ser mas interesante.
No puede haber mas mezcla de naturaleza, pasion e historia junta en tan poco espacio.

No puede estar mejor escrito.

No debo responder con simple prosa a tanto verso.

Mejor ocupo mi tiempo de estar en el blog en releedlo y disfrutadlo.
Mis mas siceras felicitaciones.

Un admirador.

Un humilde patrono.

El calvo de la lotería dijo...

Bueno, creo que por fin estoy dentro. Como dirían los de la Mutua, "palu¡SOY!"
Mis felicitaciones no sólo por este último "Retos", sino también por todos los publicados anteriormente.
Nos aportas una pizca de felicidad cada vez que escribes, y eso es de agradecer.

Anónimo dijo...

buy propecia generic propecia india - propecia side effects timeline

 
/* Seguimiento /*Seguimiento