Aunque parezca mentira este verano no he echado de menos Paluso.
Los primeros días de Agosto parecía que un gusanillo me reconcomía. Claro que esos primeros días, mientras una gran parte de vosotros ya había comenzado una frenética diáspora por las playas y villas de los orígenes familiares de vuestras suegras, un servidor todavía tenía que acudir diariamente a su puesto de trabajo. Y digo acudir porque lo que se dice trabajar……
Por fin llego el 13 de Agosto, y los gusanillos desaparecieron.
Por delante y para comenzar, tenía un fin de semana familiar con motivo del aniversario de mis padres. Y cuando digo familiar no me refiero a una simple reunión de padres y hermanos, no, me refiero a una macromanifestación de tíos, primos, sobrinos, nietos, tíos abuelos, primos segundos……….
Mi familia por parte de padre es originaria de Molina de Aragón en la comarca del Alto Tajo, lugar famoso cuando el telediario era en blanco y negro y no sólo se observaban las temperaturas de las capitales de provincia, por ser el lugar mas frío de España.
Y hacia allí nos dirigimos.
Yo no sé vosotros, pero yo no soy muy aficionado a este tipo de reuniones en las que el tío Mariano te cuenta por enésima vez la historia de Pelayo, el padre del boticario, que en el trance de su inminente fallecimiento, se empeñó en que le enterraran con su maletín de recetas magistrales dentro del ataúd. Empeño, que tras ser abierto el dichoso maletín por la curiosidad de uno de sus hijos por la reiterada insistencia de su padre y por el desmesurado peso del dichoso maletín, resultó ser que se quería llevar a la tumba una colección de reales de vellón de Isabel II (claro que la tía Elvira insiste en que de reales de vellón nada de nada, que realmente eran pesetas de
Por no hablar de cuando se te acerca Belén, la hija de Isabel, la hija de Juliana, prima segunda de tu padre que se fue a Inglaterra en un tiempo ignoto (¿o era hija del tío Escolástico?), y te planta un abrazo de esos que estrujan, acompañado de un exultante saludo y tú te quedas con cara de pez porque no tienes ni pajolera idea de quién es e intentas superar el trance con la mejor de tus sonrisas mientras miras desesperadamente a tu madre para que te ayude a adivinar al menos a qué parte de la familia pertenece.
Lo cierto es que más allá de estos galimatías, la ocasión me permitió compartir fantásticos momentos, parece increíble como va evolucionando nuestro concepto de la familia cuando somos nosotros mismos los que estamos intentando fundar una.
Pero la parte más intensa fue cuando pude reencontrarme con los primos y primas con los que compartí aquellos momentos de mi primera adolescencia. En aquella época yo pasaba parte del verano en casa de mi abuela, un pedazo de pan del que recuerdo siempre su eterna sonrisa.
El reencuentro con personas con las que has compartido situaciones especiales, a pesar de que parezca que no te una nada, es siempre un momento de complicidad, un momento en que te reconoces a ti mismo los buenos instantes que tiene la vida.
Este viernes y este lunes los palusos volvimos a reencontrarnos después del periodo estival.
Cada uno tenemos nuestra vida, nuestras familias, nuestras ocupaciones, nuestros problemas pero durante una o dos horas a la semana compartimos parte de esa vida.
Sí, si, tenemos nuestro tío Mariano que cuenta las mismas batallitas una y otra vez, ese jugador que ves en la pista de al lado del que te han hablado pero que no conoces de nada. Hay pequeñas rencillas y también historias cruzadas. Hay quien te cae mejor y a quien soportas peor. Os suena, no?
La cuarta temporada ha comenzado.

2 comentarios:
Que lio, ¿no? ¿El tio Mariano tiene algo que ver con el tal Phillip Baneste de Mall City? Rafman
Por fin vuelvo a ver como salen rios de tinto de esa grandiosa pluma de oro.
Pero que pasa con MAIL CITY?????????????????
POCIMAS ANONIMAS S.L.
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