martes, 2 de marzo de 2010
Mall City (II)
La nieve caía sin descanso. El desfiladero se iba cubriendo lentamente con un manto blanco.
Zebulon Macahan montado en su mustang manchado veía deslizar la nieve por su sombrero.
A su lado Ringo K. BlackSmith sujetaba las riendas de su caballo.
- La nieve cerrará el paso en un par de horas.
Zeb, asintió con la cabeza.
- Debemos ponernos ya en marcha
Contuvo el aliento, inmóvil, esperando algo que no sabía qué era, pero que percibía con algún sentido que no sabía localizar.
Un silencio extraordinario inundaba el juicio. Los oídos zumbaban ante una calma irreal.
Era uno de esos días en que solo existe un color. Un blanco espectral que impedía distinguir el cielo y la tierra. Donde los copos se deslizaban lentamente como gotas de vaho en un cristal inexistente que rodeaba a Zeb y a Ringo.
Zeb, sigue mirando imperturbable el desfiladero.
Llevaban varias semanas siguiendo el rastro. Durante todo este tiempo habían estado persiguiendo una sombra a través de valles y montañas. El viento helado había azotado su rostro y la lluvia había empapado sus ropas.
Una y otra vez esa sombra se había escabullido cuando estaban a punto de darle alcance.
Ahora parecía que habían llegado al final.
El desfiladero Nohair.
Una estrecha y sinuosa cañada que desembocaba en una grieta sin fin. La Sima. Nadie que se había asomado a su oscuridad infinita había vuelto para contarlo.
Zeb y Ringo lo conocían bien.
Juntos, habían rescatado a Sandra tiempo atrás. Juntos habían conseguido arrancarla de sus fauces oscuras y traerla de vuelta. Ahora cabalgaban, inseparables, por las praderas palusas.
Ahí estaban otra vez. No había salida. Solo a través suyo.
Zeb, lentamente deja caer su brazo derecho hacia el Winchester de repetición, enfundado en el lomo de su mustang.
Y entonces ocurrió.
El blanco silencio se quebró con un sonido ensordecedor. Intenso. Penetrante. Inhumano.
Una ola de nieve se elevó como un muro de altitud inverosímil y se abalanzó sobre ellos como un vendaval.
Ringo cae al suelo mientras su caballo huye despavorido. Zeb, intenta sujetar las riendas de su mustang desbocado, pero no impide la caída de ambos.
Una sombra inmensa cubrió sus rostros. Lentamente giraron sus cabezas.
Allí estaba ante ellos, como una secuoya de envergadura improbable, de múltiples brazos, de mil ojos infrahumanos, sin rostro, sin alma.
Allí estaba ante ellos el fantasma que llevaban todo ese tiempo persiguiendo. El fantasma que asolaba las praderas palusas. El espíritu que el rostro descompuesto de Sally les había suplicado que persiguieran y encontraran. La quimera que había expulsado a Candy Hill de la alcaldía. El espantajo que Flanagan Saint veía como una sombra en todos sus duelos. El demonio que hostigaba día tras días a Luke Wine, a Joe little G, a Vick Lottery, a Bob Thunder, a Mary Lalia, a Philip Baneste, a Jamie Nephew…
Ante ellos se encontraba …………………………………… El DEBORAPELO ¡!!!
(continuará)
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2 comentarios:
En mi ignorancia, siempre había circunscrito la palabra mustang al mundo del automóvil y, ahora voy y me entero que también se aplica a los caballos cimarrones. Igual no te das cuenta pero, con tu hábil pluma, aparte de entretenernos, te conviertes en nuestro gran difusor de la cultura. Me ha encantado lo del desfiladero Nohair y el Deborapelo vs Yeti. Estoy deseando leer la próxima entrega. Se masca la tragedia como Zeb y Ringo no saquen a pasear el Winchester a tiempo. Besos. Laly
Efectivamente el mustang es un tipo de caballo de las praderas americanas. De hecho el caballo es el origen del nombre del coche, como símbolo americano.
Y como siempre gracias por ser mi más fiel soporte.
Besos, abrazos y achuchones.
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