viernes, 6 de febrero de 2009

Viven !

Hace unos días un amigo de la oficina, me pasó un dvd de una de esas conferencias de liderazgo que patrocinan nuestras respectivas empresas y en las que un señor te cuenta la acostumbrada charla de tomar decisiones aunque te equivoques (no sé porque nunca esta mi jefe presente cuando cuentan esto), la importancia de formar un equipo (siempre me quedo con las ganas de describirle las “cualidades” de algún miembro del “equipo”), la motivación, los ladrones de tiempo....,en fin lo de siempre. Te ponen un par de cuadrantes “mágicos” y se largan a darse un paseo por el Retiro porque ellos, al fin y al cabo, no tienen decisiones que tomar, un equipo que motivar, ni un tiempo escaso que gestionar. En fin, lo típico.
El caso, es que por el aprecio que tengo a mi amigo, y con un alto de grado de escepticismo, decidí echarle un vistazo.
La conferencia la daba Fernando Parrado, uno de los supervivientes del famoso avión uruguayo que se estrelló en los Andes en 1973 y en el que los pasajeros que sobrevivieron al impacto acabaron alimentándose de los compañeros muertos.
La verdad es que la historia, más allá del morbo de la parte nutritiva, me acabó enganchando por el cúmulo de circunstancias que hacían imposible que alguien sobreviviera a ese accidente.
Un panda de adolescentes, con ropa de verano, sin experiencia en la montaña y en medio de la cordillera de Los Andes.
No voy a aburriros con los detalles del cúmulo de circunstancias que permitió a algunos de ellos sobrevivir, para eso está Internet.
Lo interesante es que por una vez, alguien me contaba una historia que no partía de la “verdad revelada”, sino que su base argumental partía de que el azar, la suerte, el albur, la casualidad, existían. Y que solo a partir de ahí, existían y valían de algo la perseverancia, el equipo, la motivación, y sólo a partir de ahí tenían alguna oportunidad.
Saber que el destino no existe y a la par nuestro destino, mi destino, también depende de mi, nos descubre lo pequeños y grandes que somos.
Palusear como vivir, es también saber que hay circunstancias no controladas y a pesar de ello, sólo cuando lo de mejor de uno se deja en la pista, la recompensa aparece como fruta madura.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La prensa rosa ha dado un giro de 180 grados. Veo riesgos en esta estrategia, tantos o más como en el nacimiento del P-Elo. Sin embargo, es un lujo tener en el team Paluso personajes como tú. Rafman

 
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