domingo, 28 de septiembre de 2008

Mi vida cambió un día de mayo en que una persona que resurgió del pasado, apareció en mi correo electrónico y me dijo: “Yo paluso, ¿tú palusas? “.

La verdad es que calificarle de persona es ser demasiado… simple. A ver sino cómo se explica ese despliegue de organización. ¿será un replicante venido de más allá de las puertas de Tanhaussen?

Sea como fuere, desde ese día los lunes ya no son ese infausto día en que vuelves a darte cuenta de lo asquerosamente indigente que eres teniendo que volver a enfrentarte con la cruda realidad de la vida. No! Desde ese día, el lunes es el Paluso-día!!! .

Los lunes ya no hay reuniones “importantes” (insoportables) más allá de las 12h (no sea que se alarguen). Ya no hay comidas de negocio (insoportables).

El domingo por la noche ya no estoy tirado en el sofá entreviendo la tele. No. Espero ansioso ese sms en mi móvil que me despertará del letargo y me recuerda las cinco cosas principales en la vida de un auténtico paluso: toalla, zapatillas, camiseta, pantalón y raqueta de padel.

Desde entonces tengo paluso-amigos, paluso-comidas, paluso-retos, paluso-derrotas (e incluso alguna paluso-victoria). Hay ya quien habla de la paluso way of life.

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